Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente Observatorio de salud y cambio climático


Biodiversidad y salud

La biodiversidad se refiere a la cantidad, variedad y variabilidad de los organismos vivos, e incluye desde la diversidad dentro de una especie (diversidad genética), a la variedad de especies distintas y la existencia de diferentes ecosistemas. En un sentido más amplio engloba también la diversidad de interacciones entre las especies y su ambiente inmediato, en definitiva la diversidad del conjunto de la vida en la Tierra.

La biodiversidad tiene un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas y en el mantenimiento de los servicios que proporcionan [1]:

  • Servicios de aprovisionamiento: alimentos, agua limpia, madera, fibra, recursos genéticos, etc.

  • Servicios de regulación: por ejemplo del clima, las inundaciones, las enfermedades, la calidad del agua y la polinización.

  • Servicios culturales: recreativos, estéticos, espirituales, etc.

  • Servicios de apoyo: la formación del suelo y el ciclo de nutrientes.

La pérdida local de una especie esencial puede alterar los servicios del ecosistema durante mucho tiempo. Los cambios en las interacciones entre especies también pueden tener efectos negativos sobre los procesos de los ecosistemas.

Las cinco mayores amenazas para la biodiversidad son las especies invasoras, el cambio climático, la contaminación, la modificación del hábitat y la sobreexplotación.

En concreto se calcula que a causa del cambio climático, y la reducción de hábitats que éste supone, se extinguen unas 30.000 especies al año en el planeta y se estima que para fines de este siglo el cambio climático será la causa principal de la pérdida de biodiversidad.

Un buen indicador de la biodiversidad mundial es el  Índice Planeta Vivo, que registra las tendencias en el tiempo de 10.000 poblaciones de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces en todo el mundo en relación con 1970 (año al que se le asigna un valor de 1,0). Según el Informe Planeta Vivo 2014    de World Wildlife Fund el índice muestra una tendencia promedio de una disminución cercana al 52% desde 1970 hasta 2010.

Por su situación geográfica y al albergar gran número de especies endémicas[2], la Península Ibérica es especialmente vulnerable a la pérdida de biodiversidad causada por el cambio climático.

Algunos de los aspectos del bienestar humano sobre los que influye el estado de  conservación de la diversidad biológica son:

  • Seguridad alimentaria: la existencia de diversidad en los cultivos incrementa la seguridad alimentaria y la capacidad de adaptación de algunas comunidades locales a alteraciones climáticas, económicas o ecológicas. Actualmente el 90% de la comida deriva sólo de 20 especies de cultivos, mientras unas 50.000 especies de cultivos se extinguen cada año. Por otro lado, la garantía de una dieta equilibrada requiere la disponibilidad de una amplia variedad de alimentos.

  • Vulnerabilidad frente a catástrofes climáticas: la pérdida de manglares y arrecifes de coral, que son unas excelentes barreras naturales contra inundaciones y tempestades, ha provocado que muchas comunidades costeras hayan conocido un mayor número de desastres naturales durante las últimas décadas

  • Enfermedades infecciosas: una mayor diversidad de la flora y fauna frena la propagación al hombre de ciertas enfermedades vectoriales.

  • Seguridad energética: la madera es el combustible que actualmente proporciona más de la mitad de la energía utilizada en los países en desarrollo. Su escasez en zonas con una gran densidad de población y sin acceso a fuentes energéticas alternativas incrementa la vulnerabilidad de la población frente a las enfermedades de transmisión hídrica o alimentaria y frente a la malnutrición entre otros.

  • Calidad del agua: la pérdida continua de superficie forestal y la destrucción de las cuencas hidrológicas reduce la calidad y la cantidad de agua disponible para uso doméstico y agrícola.

  • Relaciones sociales: en muchas culturas se les atribuyen valores espirituales, estéticos, recreativos o religiosos a los ecosistemas o a sus componentes. La pérdida de dichos componentes o su deterioro reduce el valor de la experiencia compartida.

Otro importante vínculo del mantenimiento de la biodiversidad con la salud humana es la generación de medicamentos. La flora ha sido la base de la medicina tradicional durante milenios y continúa siéndolo en la actualidad tanto de la medicina convencional como de muchas de las medicinas alternativas. Algunos de los ejemplos más importantes son la quinina y la artemisina usadas como tratamiento para el paludismo, y la morfina, opiáceo extraído del Papaver somniferum y a partir del cual se han sintetizado muchos otros productos. También hay que mencionar el origen de las principales familias de antibióticos extraídos de hongos o bacterias o los péptidos actualmente en investigación extraídos de los caracoles marinos con efecto analgésico y antiepiléptico.

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[1] Ecosystems and Human Well-being: Biodiversity Synthesis (2005). Millenium Ecosystem Assesment. Disponible en: http://www.millenniumassessment.org/en/Synthesis.aspx

[2] OSE (2007) La biodiversidad en España. Ambienta 2007. Disponible en: http://www.mapa.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_AM%5CAM_2007_65_74_76.pdf.pdf


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